historia
el oficio
No fue hasta la Edad Media que se introdujo la cera virgen para la elaboración de velas. Hasta entonces se utilizaba aceite o sebo, porqué la cera, que daba más luz sin humos ni malos olores, era mucho más cara. De este modo nació el oficio de cerero, con un producto orientado, al principio, solo a las clases más acomodadas y al ritual litúrgico.
Los cirios se fabricaban sumergiendo en cera líquida las mechas colgadas de un torno, como muestra nuestro sello. Fue el empleo de moldes y el descubrimiento de la parafina en el siglo XIX, -una cera mucho más económica que la original-, lo que extendió su uso y dió lugar a una industria que nunca ha perdido la tradición y el saber hacer propios de su raíz artesanal.